Cómo controlar el riesgo para obtener resultados predecibles

Escrito por Jim Law

El concepto de control del riesgo no es algo nuevo, si bien los principios y la rigurosidad con que se aplica han evolucionado con el transcurso del tiempo. De hecho, en la actualidad notamos que se ejerce un mayor cuidado y control de los riesgos asociados con los proyectos de construcción. Es probable que eso se deba a las lecciones aprendidas en el pasado, donde a veces los resultados fueron más negativos que positivos.

Existen proyectos de diversos tipos y tamaños, y es importante evaluar debidamente los riesgos relacionados con cada uno de ellos. Se recomienda realizar esa tarea al comienzo de la etapa de planificación y actualizarla a lo largo del ciclo de vida del proyecto. El primer paso es entender cuáles son los riesgos específicos de un determinado proyecto y desarrollar un plan y una estrategia de ejecución que permitan mitigarlos. La meta del control de riesgos siempre es procurar que se garanticen los resultados y evitar sorpresas.

En la construcción, un control deficiente o ineficaz de los riesgos puede convertirse en un problema si, por ejemplo, se detectan condiciones geotécnicas adversas cuando el trabajo ya está en marcha. Además, si es necesario aplicar diseños correctivos, se pueden producir retrasos notables. El desarrollo de esos diseños puede repercutir en el programa del proyecto y aumentar considerablemente el costo total del proyecto.

A modo de ejemplo, en una encuesta que llevó a cabo el Banco Mundial en 1985, se determinó que en un 36 por ciento de un total de 64 proyectos hidroeléctricos financiados por bancos, se encontraron considerables problemas geológicos que causaron importantes excesos en los costos y retrasos en la construcción. En ese momento, se sugirió que los ingenieros de los bancos debían asumir que los costos de los componentes del proyecto que podrían verse afectados por las características geológicas desfavorables podrían aumentar hasta en un 300 por ciento. La implementación anticipada de una estrategia sólida de control del riesgo reduce la necesidad de cubrir contingencias excesivas. Sirve para aumentar la probabilidad de que este tipo de desafíos o situaciones se detecten mucho antes de que causen problemas; preferentemente antes de que empiece la construcción del proyecto. Los riesgos que se identifican anticipadamente pueden controlarse por completo durante todo el ciclo de vida del proyecto.

Las adquisiciones es otra área en la que el control del riesgo es fundamental. Obtener los materiales de la clase y la calidad adecuadas y tenerlos a disposición de los instaladores o equipos de construcción en el momento preciso puede determinar la diferencia entre finalizar un proyecto a tiempo y dentro del presupuesto, o finalizarlo con retrasos importantes y costos excesivos. Ocuparse de los problemas de calidad relacionados con el equipo adquirido en el terreno sin duda aumenta el riesgo para el proyecto.

Todas y cada una de las personas involucradas en un proyecto de construcción, (propietarios, contratistas, consultores) tienen la responsabilidad de mitigar los riesgos. Desde luego, cada entidad tiene una manera diferente de abordarlos, pero los resultados son siempre mejores cuando los riesgos son manejados por el grupo más adecuado para hacerlo. A veces es el propietario, y otras veces el contratista. Pero por lo general, es un trabajo en conjunto.

La percepción que las personas tengan sobre cada riesgo en particular será diferente y estará influenciada por sus propias, las herramientas que tengan a su disposición para mitigar el riesgo y el alcance de las posibles consecuencias. No obstante, es importante que las diversas partes que trabajan juntas en un proyecto mantengan el mismo nivel de tolerancia al riesgo o que al menos lo comprendan adecuadamente. Si esta condición no se da, el proceso puede desintegrarse.

El control del riesgo puede ser eficaz únicamente si existe un proceso formal para lograrlo. Un registro puede resultar indispensable para identificar riesgos específicos y determinar el modo de controlarlos. Una vez que se identifica un riesgo en el registro, se le puede realizar un seguimiento y se lo puede reevaluar y controlar a lo largo de todo el proyecto. El registro también puede servir para detallar la experiencia adquirida, lo cual puede ayudar a informar los elementos que se manejarán en proyectos similares en el futuro.

Esencialmente, el control del riesgo consiste en analizar la probabilidad de que ocurra un evento y determinar cuál será el resultado probable. Algunas circunstancias, como catástrofes naturales y causas de fuerza mayor, se pueden manejar mejor si se invierte en seguros de proyectos. Sin embargo, por lo general, las distintas partes cubren las contingencias de sus propios alcances de trabajo. Aún así, todos evalúan el plan, entienden el trabajo e intentan ver dónde los diferentes grupos pueden ofrecer la mejor solución para mitigar el riesgo a nivel colectivo y no a nivel individual. Esto normalmente permite que el proyecto obtenga los mejores resultados.

Un ejemplo concreto fue una situación de riesgo hidrológico que se produjo a principios de este año y que involucraba un tranque provisional y la obstrucción de una masa de roca en el proyecto Chaudière en la región canadiense de Ottawa-Gatineau. Al contratista le correspondía mantener el lugar de trabajo libre de agua. Sin embargo, ese año la primavera había sido particularmente lluviosa y se produjeron grandes inundaciones que presentaron más desafíos de los que se podrían haber anticipado comúnmente. Esto aumentó el riesgo asociado con la inundación del área de construcción. Debido al hecho de que ya se había analizado el potencial de tales riesgos, los equipos del proyecto manejaron de forma colectiva las condiciones de los caudales del río e implementaron medidas adicionales. Las condiciones adversas disminuyeron y las consecuencias fueron escasas.

Existen casos de éxito similares en Hatch, que van desde la resolución exitosa de problemas de congelamiento graves en el proyecto Keeyask en la provincia canadiense de Manitoba, hasta la solución de un serio problema de fugas de un tranque que amenazó con provocar un retraso de más de un año en una parte del proyecto Muskrat Falls en Labrador, también en Canadá. Por lo general, el uso eficaz de las herramientas de riesgo fue parte de la solución.

En el control de riesgos, cada uno de los participantes del proyecto debe comprender individualmente los posibles riesgos y sus responsabilidades específicas. Finalmente, es necesario que todo el equipo trabaje para entender y abordar todos los aspectos de manera colaborativa, y así desarrollar soluciones proactivas para los imprevistos a fin de garantizar el éxito del proyecto. 

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