El alto costo del agua
Como sociedad, estamos comenzando a percatarnos de que contar con un suministro de agua potente y sostenido tiene un costo considerable, si bien el producto en sí es supuestamente gratuito. La mayoría de los lugares en el mundo pagan únicamente el costo de la entrega del agua (la infraestructura para transportarla), la energía para impulsarla a través de las tuberías y el procesamiento necesario para limpiar las impurezas. Rara vez alguien paga por el agua en sí. Al menos, no todavía.
La minería es una industria que funciona mediante procesos, y un gran consumidor de agua. En un estudio se calculó que en 2013, las operaciones de una empresa de tamaño mediano utilizaban cien veces el consumo de agua dulce de la región metropolitana de Vancouver, Canadá, una región de casi 2,5 millones de personas.[1] La estadística llama la atención por sí misma. Más aún, cuando nos damos cuenta de que la empresa recicló y reutilizó la misma agua un promedio de cinco veces antes de devolverla al medio ambiente.
En la actualidad, la minería se está trasladando a zonas más secas, donde el agua es aún más difícil de encontrar y el acceso a ella es complicado. El suministro, el uso, el tratamiento para la descarga, y cómo manejarlo todo, se convirtió en un riesgo comercial crítico. El agua es un portador, un complemento de los puntos esenciales en los que frecuentemente nos enfocamos cuando analizamos los procesos y buscamos formas de mejorarlos. Entonces, ¿cómo determinamos su valor real en la producción de oro, níquel o cualquier otro metal extraído?
¿Qué pasa si, en cambio, comenzamos a pensar en el agua como una materia prima? Supongamos que la evaluamos en términos de lo que permite hacer en una operación de minería. Entonces se convierte en un impulsor de la mejora y el aumento de eficacia de los procesos, y empezamos a reconocerla por lo que realmente es: un activo vital que es esencial para todo este sector.
Aquí hay solo cuatro cosas que se deben considerar cuando se analiza el valor real del agua en las operaciones.
Cese o disminución de la producción. La forma más fácil de evaluar el valor del agua es rentabilizar el riesgo que puede representar para su empresa una mala administración del agua. Los problemas de calidad del agua causados por las impurezas recicladas pueden afectar la eficacia del procesamiento. Sin embargo, interrumpir el suministro de agua (porque no está disponible en cantidad suficiente, porque no se pueden obtener los permisos de descarga necesarios o porque no hay suficiente capacidad de almacenamiento de desechos) puede hacer que la operación colapse.
Multas ambientales por incumplimiento. El precio de los minerales disminuyó y los analistas opinan que es probable que se mantenga así, al menos en el futuro inmediato, por lo tanto, el ahorro de costos es siempre lo primero que se debe tener en cuenta. La aplicación de multas a su empresa por no haber cumplido con las regulaciones puede ser costosa. Si se producen incumplimientos más graves (roturas de diques de contención o contaminación significativa), el costo para la empresa va más allá de las multas y puede pasar a un enjuiciamiento. Diseñar sistemas robustos para una gestión eficaz del agua es clave para gestionar los costos, además de ser una licencia social para operar.
El costo de la gestión del agua: A medida que las minas se desplazan a lugares más remotos, el nivel de infraestructura necesario para obtener agua limpia y los requerimientos de tratamiento para la descarga aumentan. Los diseños de plantas de proceso que no consideren adecuadamente estos factores pueden aumentar considerablemente los costos operativos.
Asuntos legales y pasivos. Prácticamente todas las jurisdicciones tienen normas y estipulaciones que obligan a las empresas a dejar las áreas que rodean sus operaciones en las mismas condiciones en que las encontraron, o mejor. Trabajar para lograr la devolución prudente, rápida y segura de un sitio a las partes interesadas es una de las mejores inversiones en plusvalía general y licencia social. Las grandes empresas mineras están mejorando sus estimaciones contables de los costos de cierres, y estas se están tomando en cuenta al decidir en qué invertir. Diseñar minas para minimizar los pasivos por cierre es acertado a nivel económico.
Realmente el costo del agua es notable. Especialmente cuando no se gestiona con tanta eficacia como podemos y debemos hacerlo. Es posible que el hecho de que el agua no venga con una etiqueta con el precio y una factura haga que sea un poco menos evidente, pero no menos valiosa.
Si hay algo que nos enseñan los desafíos y daños ambientales que el mundo enfrenta actualmente, es el mérito de apreciar, valorar y proteger los recursos con los que contamos. Remediarlos, a cualquier precio, nunca será lo mismo que prevenirlos. Por lo tanto, debemos cuidar el agua que tenemos y asegurarnos de que siga habiendo.
[1] Fortin, Sébastien J.R., P.Eng., Open Pit Mining & The Cost of Water - Potential Opportunities Towards Sustainable Mining
