El camino hacia ciudades preparadas para el futuro comienza con el transporte de hoy

Puntos destacados del resumen:
- El crecimiento demográfico en la región metropolitana impulsa una demanda de viajes significativa: Los kilómetros o millas recorridos por viaje constituyen un indicador clave para evaluar las necesidades de infraestructura. La planificación regional suele enfocarse en el número de viajes, pero la distancia total recorrida es más útil. Son los kilómetros recorridos por viaje los que determinan el consumo de infraestructura y revelan nuevas perspectivas para la planificación y ejecución de proyectos.
- Una visión metropolitana y regional centrada en el transporte público genera nuevas oportunidades: La planificación a nivel regional posibilita soluciones y resultados que no se evidencian mediante una planificación incremental.
- Invertir anticipadamente en transporte público para evitar una congestión de alto costo: Las ciudades que actúan antes o durante el crecimiento pueden impulsar mejores patrones de uso del suelo y evitar el lastre económico de un desarrollo subóptimo.
- El transporte de alta calidad da forma a comunidades vibrantes: Entornos compactos, caminables y con baja dependencia del automóvil, configurados por un transporte rápido y eficiente, favorecen la densificación y maximizan el valor del suelo tanto para los desarrolladores como para la sociedad.
- La readaptación es posible con planificación estratégica y colaboración: La infraestructura disponible y los patrones de uso del suelo pueden ser reutilizados y transformados para lograr mejores resultados.
- La resiliencia económica regional se sustenta en una sólida columna vertebral de transporte público: Sistemas sostenibles, rápidos y accesibles favorecen la movilidad de la fuerza laboral, el crecimiento del comercio y la competitividad.
- Los beneficios ambientales son sustanciales: El transporte público reduce emisiones, acelera el cumplimiento de los objetivos climáticos y genera efectos positivos en cascada.
- La urgencia es crítica, las demoras elevan los costos y terminan en oportunidades perdidas: Actuar ahora es la segunda mejor opción después de haber actuado ayer.
En todo el mundo, las ciudades están creciendo y están cambiando. Las áreas urbanas están absorbiendo a millones de nuevos habitantes, y está cambiando el dónde y el cómo se desarrolla la productividad económica. Una mejor planificación y ejecución de infraestructura puede generar mejores resultados para las personas, la economía y el planeta. El desafío es universal: ¿cómo podemos movilizar a las personas de manera eficiente, sostenible y equitativa en un mundo marcado por la urbanización, las presiones climáticas y los cambios económicos?
La movilidad y la planificación urbana integrada están al centro de esta pregunta. Las ciudades que no logren ofrecer sistemas de transporte integrados y eficaces corren el riesgo de volverse congestionadas y perder potencial económico. La calidad de vida se resiente y la competitividad disminuye. Las ciudades que adopten un crecimiento integrado y orientado al transporte público abren paso a la resiliencia, la prosperidad y la oportunidad.
Estudio de caso: Gran Toronto
Toronto ofrece un ejemplo claro de urgencia y de oportunidad. Una de las regiones urbanas de más rápido crecimiento en Norteamérica, el Área Metropolitana de Toronto y Hamilton (GTHA) debiera crecer de más de 8 millones de habitantes en la actualidad a más de 11 millones en 2051. La región de Greater Golden Horseshoe (GGH), en su área más extensa, sumará cinco millones de nuevos habitantes en ese período y alcanzará los 15 millones.
Este crecimiento está ejerciendo enorme presión sobre un sistema de movilidad que, aunque orientado al transporte público en el centro de Toronto, está dominado por automóviles en otras zonas. Hoy, aproximadamente 4 mil millones de viajes anuales generan 30 mil millones de kilómetros de desplazamiento en automóvil. Los automóviles representan cerca del 70 por ciento de todos los viajes, mientras que el transporte público equivale a menos del 20 por ciento; caminar y andar en bicicleta apenas superan el 10 por ciento. Las carreteras están congestionadas y son poco confiables. El transporte público podría —y debería— hacer más para atender los viajes de mayores distancias.
En una trayectoria de statu quo que incluye algunos proyectos importantes de transporte, los kilómetros recorridos en automóvil se elevan a 37 mil millones, los kilómetros de viajes en transporte público crecen de manera limitada, y la movilidad activa aumenta, aunque sin alcanzar el nivel esperado para una región urbana de 15 millones de personas. El resultado es congestión en las autopistas regionales y un sistema de movilidad que no lograría sostener el crecimiento económico ni la calidad de vida.
Existe otro camino.
La economía de la inversión en transporte público
Un escenario de crecimiento orientado al transporte público mantendría constantes los kilómetros recorridos en automóvil, mientras los kilómetros recorridos en transporte público aumentan en casi 70 %, y se duplicarían los desplazamientos a pie y en bicicleta. Los kilómetros recorridos en automóvil se mantendrían en 30 mil millones, lo que representa un ahorro de 7 mil millones de kilómetros de desplazamientos en la red. Se sumarían 3 mil millones adicionales de kilómetros de viajes en transporte público más allá del crecimiento proyectado. El crecimiento del Greater Golden Horseshoe sería sostenible.
El programa de desarrollo del transporte público de Toronto es ambicioso, pero el progreso se ha visto limitado por serios obstáculos de implementación. Las mejoras en la red ferroviaria se han puesto en marcha con mayor demora de la prevista y resultan aún insuficientes para sostener un futuro plenamente orientado al transporte público. Para captar viajes regionales de mayores distancias y reducir la dependencia del automóvil, resulta indispensable ampliar la red ferroviaria regional de manera sustancial.
Las ventajas económicas son convincentes. Una forma de abordarlo es a través de la generación de valor del suelo. El mercado inmobiliario residencial en el Área Metropolitana de Toronto vale alrededor de 4 billones de dólares. Sumar dos millones de viviendas para otros cuatro millones de personas supone un valor futuro de otros 2 billones de dólares. Si las mejoras en el transporte elevan el valor de las propiedades en las nuevas viviendas en tan solo un 10 %, esto representa 200 mil millones de dólares en creación de riqueza, antes de contabilizar las plusvalías del mercado inmobiliario existente.
Otra forma de entender la economía es a través del ahorro de tiempo: Con cinco mil millones de viajes anuales en el futuro, ahorrar ocho minutos por trayecto representa 200 mil millones de dólares en beneficio económico, sin considerar aún los ahorros en costos operativos. Un sistema de transporte planificado y gestionado adecuadamente no constituye un gasto, sino una inversión que rinde dividendos en términos de acceso, productividad y calidad de vida.
Lecciones de líderes mundiales
El Gran Londres mejoró significativamente la economía del transporte público en las últimas dos décadas, al pasar de una recuperación de costos operativos inferior al 80 % a alcanzar el 100 %, mediante la ampliación de la red, la optimización de las tarifas y el desarrollo urbano orientado al transporte público. París está construyendo el Grand Paris Express, 200 kilómetros de nueva red ferroviaria y 68 estaciones, que conectarán los suburbios con la ciudad de París. El Grand Express movilizará a dos millones de pasajeros diarios y conectará con un millón de puestos de trabajo en los suburbios. Este tipo de progreso genera mejoras continuas que mejoran la equidad, la productividad y la densificación selectiva.
Desafíos y oportunidades de ejecución
El Área Metropolitana de Toronto ha comenzado a dar pasos en la dirección correcta. Grandes proyectos como Ontario Line, la extensión de la línea de metro Yonge, la línea de tren ligero Hazel McCallion y, sobre todo, la expansión de GO Transit representan un avance significativo en planificación a nivel de ciudad-región, pero su implementación ha avanzado más lentamente de lo previsto.
Estos proyectos, entre otros, constituyen una gran inversión. Pero no son suficientes para lograr el escenario de movilidad sostenible descrito anteriormente. En cambio, se necesita una red ferroviaria regional que articule la región y sus nodos clave, y el desarrollo urbano debe concentrarse en mayor medida en la red existente y futura.
El concepto de un “nuevo ferrocarril regional GO 2.0” se ha discutido durante algún tiempo, pero ahora debe pasar de la especulación a la acción, para integrarse con otras líneas actuales y futuras e incluir posiblemente Alto, el tren de alta velocidad que Canadá proyecta para unir Toronto con otras ciudades importantes. La Elizabeth Line de Londres, a pesar de sus retrasos y sobrecostos, se está consolidando como un proyecto transformador y positivo gracias a la solidez de su planificación inicial y su amplia conectividad con otros servicios ferroviarios, planificación en la que Hatch desempeñó un papel clave. El notable éxito del Overground londinense, que aportó servicios sustancialmente nuevos y mejorados a numerosos vecindarios y suburbios, constituye un excelente modelo para otras grandes ciudades. Con ambición real, el IBX de Nueva York podría asemejarse al Overground.
El desafío de escalar la implementación implica desplegar los enfoques más efectivos, ajustados a cada proyecto. Los proyectos en su conjunto conformarán una red futura. Los modelos de ejecución centrados en anuncios emblemáticos, como la finalización de la planificación o la construcción, no han conseguido los resultados requeridos: Los resultados de desempeño, como trenes operando a plena capacidad con usuarios satisfechos y desarrollo urbano en torno a las estaciones, deben ser el foco con el que se alineen todas las partes, no solo un insumo de planificación.
En algunos casos, ya se están aplicando buenas prácticas como los modelos de alianza y colaboración—; estos deben acelerarse y escalarse. En otros casos, es necesario impulsar nuevos enfoques para alcanzar la escala requerida en planificación, diseño y ejecución; los modelos vigentes en la industria del mundo occidental, en general, no están generando la escala de planificación y ejecución progresiva de los sistemas ferroviarios urbanos integrados nuevos y mejorados que este siglo demanda. Una mayor participación privada que permita al ya sobrecargado sector público concentrarse en las áreas donde está logrando avances podría ser una parte importante de la solución. REM, el tren ligero regional de Montreal, otro proyecto para cuya realización Hatch fue fundamental, es un modelo de referencia para los expertos–: su planificación innovadora y su impacto regional, combinados con una ejecución rápida en la integración de infraestructura existente con nueva, es constituyen un caso de estudio muy valioso. Brightline en California-Nevada y Florida también son dignos de atención.
Hay lecciones de todo el mundo que se pueden adaptar y aplicar para ajustarse a las condiciones locales.– En definitiva, aunque se está haciendo mucho, necesitamos encontrar maneras de hacer mucho más. A menudo, las respuestas están justo frente a nosotros–: enfoques reflexivos desde un principio pueden generar enormes retornos económicos y la capacidad de ejecutar más rápido con mayor confiabilidad.
