Más allá de los hornos: mejoras en la generación de informes de GEI en el sector del acero
La industria global del acero enfrenta una creciente presión por parte de reguladores, clientes e inversionistas para demostrar avances cuantificables en el ámbito de la descarbonización. Sin embargo, a pesar del mayor número de marcos para reportar emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), muchos productores tienen dificultades para entregar datos confiables que reflejen con precisión su impacto medioambiental.
Uno de los principales obstáculos es la incongruencia de los datos que recopilan y comparten. Esto suele obedecer a la ausencia de procesos bien definidos y transparentes para medir las emisiones y generar informes relacionados. Sin métodos estandarizados, las comparaciones en la industria —o incluso en una misma empresa— pueden resultar engañosas o incompletas.
Un enfoque más eficaz supone adoptar Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) rigurosos. Estas herramientas se sustentan en normas, definiciones y procedimientos ISO bien definidos. Cuando se aplican correctamente, proporcionan datos claros y estandarizados sobre el impacto ambiental de la producción de materiales como el acero, no solo en cuanto a las emisiones de GEI, sino también en una gama más amplia de factores medioambientales a lo largo del ciclo de vida del producto’.
Este nivel de rigor analítico es cada vez más importante para cumplir con la normativa vigente. En algunos proyectos de infraestructura financiados por gobiernos, por ejemplo, existen límites estrictos sobre el potencial de calentamiento global (GWP, por sus siglas en inglés) o la huella de carbono de los materiales incorporados, como el acero y el concreto. Estos límites están vinculados a certificaciones de sostenibilidad como LEED, que exigen datos medioambientales verificados.
Además, los productores ahora están enfrentando presiones por parte de sus clientes. Muchos fabricantes de eslabones posteriores de la cadena de producción están realizando ACV y generando DAP para sus productos finales, y para ello necesitan datos precisos y transparentes de sus proveedores. Los productores de acero reciben solicitudes para revelar el GWP de sus materiales empleando métodos estandarizados y verificados por terceros.
El alcance importa: las emisiones necesitan contexto
Las emisiones directas de GEI en las instalaciones son una métrica crítica para evaluar el impacto medioambiental. Sin embargo, en la industria del acero, generar informes únicamente las emisiones directas no ofrece una visión completa. Para evaluar con precisión la huella de carbono de un producto, las emisiones deben categorizarse y analizarse en tres alcances distintos:
Alcance 1: emisiones directas de las operaciones, como el uso de combustible en hornos.
Ámbito 2: emisiones indirectas provenientes de energía adquirida, como electricidad o vapor.
Alcance 3: emisiones indirectas en la cadena de valor, tanto en etapas anteriores (materias primas) como posteriores (uso y disposición del producto).
Aunque los Alcances 1 y 2 se reportan ampliamente, las emisiones de Alcance 3 —que pueden representar una parte significativa de la huella de carbono de un producto de acero—’ suelen registrarse de manera inconsistente. Por ejemplo, los productores integrados que generan su propio coque deben reportar esas emisiones bajo el Alcance 1. En cambio, los competidores que adquieren coque externamente pueden parecer más limpios si no reportan esas emisiones bajo el Alcance 3. Aquí es donde los ACV aportan claridad. Al considerar todos los impactos a lo largo de la cadena de valor, tanto en etapas anteriores como posteriores, los ACV evitan sesgos en los informes y revelan el impacto medioambiental real de la producción de acero.
Las DAP convierten los descubrimientos técnicos de los ACV a un formato estandarizado y comparable. Esto permite un análisis estructurado y comparativo de distintos productos, como el de una planta frente al de otra. Para las empresas siderúrgicas, este tipo de comparación cobra cada vez más importancia, ya que los clientes buscan evidencia de que los materiales que están comprando son realmente sustentables. Las DAP permiten seleccionar productos con menor huella de carbono y exigir a los proveedores que respondan por sus afirmaciones medioambientales.
La credibilidad de un ACV depende en gran medida de la calidad y granularidad de los datos de entrada. Un enfoque de caja negra que solo identifica emisiones totales o promedio a nivel de instalación carece de la transparencia necesaria para detectar áreas específicas de mejora. Si, por ejemplo, se utiliza un solo medidor para alimentar tres hornos, el consumo promedio de combustible puede parecer aceptable. Sin embargo, si se mide cada horno por separado, puede descubrirse que dos son altamente eficientes mientras que el tercero tiene un desempeño deficiente. La recopilación de datos granulares a nivel de proceso permite detectar estos problemas y aplicar estrategias de descarbonización dirigidas. Sin estos datos, las empresas corren el riesgo de generar ACV sin información útil para tomar decisiones. Este énfasis en la calidad de los datos se vuelve cada vez más determinante a medida que van evolucionando los marcos regulatorios y metodológicos para los ACV y las DAP.
Recientemente se introdujeron dos cambios importantes en las reglas de categoría de producto, que son los lineamientos detallados que rigen la realización de ACV para productos específicos:
- Créditos por energía renovable: Los productores ahora pueden contabilizar la compra de energía renovable, lo que les permite reflejar acciones reales en sus instalaciones para identificar y utilizar opciones de energía baja en carbono, en lugar de tener que usar promedios regionales de la red en los cálculos de Alcance 2.
- Asignación de coproductos: Al reclasificar ciertos subproductos —como la escoria de alto horno— de “residuo” a “coproducto”, las emisiones ahora se distribuyen de manera más equitativa entre industrias. Por ejemplo, los productores de cemento ahora deben contabilizar parte de la huella de carbono asociada a la escoria que compran, en lugar de considerarla libre de carbono.
Ambos cambios generan un marco más justo y transparente, además de recompensar a las empresas que ya han tomado medidas para reducir sus emisiones. También subrayan la importancia de mantener los ACV alineados con los estándares cambiantes y las mejores prácticas de la industria.
A medida que la industria del acero avanza hacia un futuro bajo en carbono, la capacidad de generar datos medioambientales verificables y de alta calidad se convertirá en una ventaja competitiva, no solo en un requisito normativo. Los productores que inviertan en recopilación de datos confiables, reportes transparentes y verificación por terceros se posicionarán mejor para cumplir con las exigencias regulatorias, apoyar los objetivos de sostenibilidad de sus clientes y diferenciarse en un mercado que valora la responsabilidad medioambiental.
En este nuevo escenario, los fabricantes de acero deben pasar del reporte reactivo a una estrategia proactiva, en la que los datos dejen de ser solo un registro del desempeño pasado, sino una hoja de ruta para la innovación, la responsabilidad y la creación de valor a largo plazo.
Transformar el conocimiento en impacto
En la industria del acero, recopilar, interpretar y utilizar eficazmente los datos de los ACV y las DAP es tan importante como cualquier otra información monitoreada para garantizar una operación eficiente y económicamente sustentable. La clave está en garantizar que los datos sean medibles, representativos y confiables. Lograrlo requiere una comprensión profunda de los procesos específicos de la industria, así como la experiencia, el conocimiento técnico y las capacidades intersectoriales que aporta Hatch.
Hemos trabajado con numerosos fabricantes de acero para ayudarlos a comprender mejor las fuentes y los impactos de sus operaciones actuales, cómo sus decisiones operativas afectan estas emisiones y qué oportunidades tienen para reducirlas. Algunos ejemplos:
- identificar las instalaciones, los productos o los procesos con menores emisiones dentro de una organización, desde los cuales se puedan suministrar productos a los clientes más exigentes.
- encontrar soluciones de costo bajo o nulo para lograr reducciones significativas en el impacto medioambiental de una instalación.
- demostrar el impacto de los materiales adquiridos sobre la huella total del ciclo de vida de un proceso de producción y empoderar a los clientes para impulsar cambios entre sus proveedores.
- reevaluar estudios de ACV para clientes cuyos análisis anteriores fueron realizados por profesionales sin experiencia en la industria del acero.
Desde la extracción de materias primas hasta la producción final de productos de acero, Hatch acompaña a sus clientes a lo largo de toda la cadena de valor. Nuestro enfoque es profundamente colaborativo, y combina experiencia en el proceso de fabricación de acero con conocimientos especializados de nuestros expertos en cambio climático. Ayudamos a los productores a preparar reportes de GEI rigurosos mediante ACV y DAP, implementar tecnologías avanzadas de acero ecológico y desarrollar estrategias de descarbonización personalizadas. Nuestro enfoque integrado permite a los clientes acelerar sus objetivos de sostenibilidad sin comprometer la excelencia operacional.
Resumen de puntos clave:
- La industria del acero enfrenta una creciente presión para entregar datos transparentes y estandarizados sobre sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
- Los Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y las Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) ofrecen marcos rigurosos basados en normas ISO para generar informes medioambientales fidedignos.
- Las emisiones deben categorizarse en los Alcances 1, 2 y 3 para reflejar la huella de carbono general.
- Los datos granulares y de alta calidad son esenciales para generar ACV creíbles y estrategias de descarbonización efectivas.
- Las actualizaciones recientes de las reglas de categoría de producto mejoran la equidad y transparencia en la generación de informes de emisiones.
- Hatch apoya a los fabricantes de acero con su vasta experiencia en la industria, ayudándolos a recopilar datos confiables, reducir emisiones y alcanzar sus metas de sostenibilidad.

David Mysko
Líder global en Descarbonización de Metales Ferrosos, Metales
David lidera iniciativas para reducir las emisiones de CO₂ en el sector del hierro y acero, industria tradicionalmente difícil de descarbonizar. Colabora con el grupo de Cambio Climático de Hatch para identificar e implementar soluciones técnicas de mitigación de carbono. Con más de 30 años de experiencia en el control de la contaminación atmosférica, principalmente del hierro y acero, ha gestionado proyectos desde el diseño hasta el comisionamiento. Es licenciado en Ingeniería Química de la Universidad de Virginia y tiene una maestría de la Universidad de Washington.
