Construcción de mejores baterías: Parte 2

La trampa del exceso de confianza: cómo realinear los proyectos de baterías cuando el optimismo supera la preparación

Escrito por |6 de agosto de 2025

Los patrones que se observan en los proyectos de baterías fallidos —ya sea a nivel de celdas, módulos, paquetes o planta— tienen dos características: la discordancia entre datos de prueba y condiciones reales, y los efectos de datos inaccesibles e incompletos. Para realinear los proyectos de baterías e impulsar resultados exitosos, debemos identificar los patrones y aprender a aplicarlos a soluciones prácticas.

Cómo realinear los proyectos de baterías cuando el optimismo supera la preparación. Exploramos esto con más detalle en la Parte 2 de la serie de videos Construcción de mejores baterías.

 

Trampas ocultas en la cadena de valor de baterías

Cuando los plazos son acotados, los equipos suelen sacrificar los sistemas de calidad. Las inspecciones de materiales se apresuran, las pruebas piloto se acortan o se omiten y la validación de los procesos se posterga hasta después del lanzamiento.

Como industria, entendemos que lo que nos parece bien en un entorno de pruebas controlado no siempre funciona a gran escala. ¿Por qué persiste este desacople?

En primer lugar, demos un vistazo a las dos categorías que caracterizan el fracaso de los proyectos:

  • La discrepancia entre los datos de prueba y las condiciones reales, que deja al descubierto deficiencias de rendimiento. Esto incluye impurezas o recubrimientos incompatibles que desencadenan reacciones secundarias en la celda, y variaciones entre lotes de materiales por nuevos proveedores, las cuales generan pérdida de rendimiento y necesidad de repetir trabajos.
  • Datos inaccesibles, que conducen a decisiones desinformadas o parcialmente informadas. Esto lleva a asumir riesgos indeseados y provoca un escalamiento de costos, además de deficiencias en el diseño que solo se manifiestan en el caos de la construcción.

Estas fallas no obedecen a un único evento catastrófico. Son el resultado de desacoples silenciosos que se van acumulando hasta hacerse visibles a gran escala.

’Los líderes de proyectos saben que algo va mal mucho antes de que se admita o se reconozca públicamente. La pregunta entonces es: ¿Por qué no corrigen el rumbo?

¿Será que tienen miedo de hablar? ¿Será porque los costos hundidos, la política interna y la presión de los proveedores lo hacen demasiado difícil? ¿Será que no tienen tiempo suficiente? ¿O es una combinación de todas estas cuestiones?

Trampas ocultas en la cadena de valor de baterías

  • Los equipos confunden una construcción veloz con una preparación exitosa.
  • Las adquisiciones van a un ritmo mayor que la ingeniería, lo que se traduce en desacoples y retrasos.
  • Las lecciones aprendidas en las fases de I+D y piloto no se traducen en producción a escala.
  • La automatización se despliega como solución para la eficiencia, no para garantizar resultados uniformes.
  • La integración de la planta falla no por algún conflicto, sino por acciones que no se toman.
  • Demora en el reconocimiento de fallas.
“’Los líderes de proyectos saben que algo va mal mucho antes de que se admita o se reconozca públicamente.”

 

En el fondo, estos patrones apuntan a una falla recurrente: una laguna entre la preparación percibida y la real. Cuando la presión aumenta, ya sea por parte de los inversionistas, los clientes, los gobiernos o las expectativas del mercado, los proyectos suelen seguir adelante solo por hitos simbólicos y no funcionales.

Cada uno de estos modos de falla intensifica los efectos de los demás. Las adquisiciones van a un ritmo más acelerado que la ingeniería cuando se apresuran las líneas de tiempo. La automatización falla cuando los procesos upstream siguen siendo inestables. Y cuando los datos de los proyectos piloto faltan o no se toman en cuenta, los equipos entran en producción con puntos ciegos que ningún panel de control podrá solucionar.

Las demoras en reconocer las fallas no obedecen a la incompetencia, sino al optimismo sin disciplina. A menudo, las señales tempranas son evidentes, pero no se actúa porque reconocerlas implica un riesgo político muy elevado o bien porque no existe un mecanismo estructurado para plantear los problemas sin señalar culpables. En una cultura de optimismo, a menudo se tacha de pesimista a quien da la voz de alarma.

En otras palabras, la velocidad no es el enemigo. La verdadera némesis es la confianza mal dirigida. Los proyectos de baterías más exitosos no son los que evitan la presión, sino los que la manejan con inteligencia.

Los patrones presentan soluciones

Tenemos que ir más allá de las simples pruebas de funcionamiento básico, simulando el estrés del mundo real y realizando ensayos integrados a escala piloto, con materiales de calidad de producción y en un entorno con condiciones realistas.

Para gestionar bien esto, los fabricantes deben pasar de decisiones reactivas a una precisión proactiva.

Mitigar el riesgo mediante la investigación y el desarrollo

En los últimos meses, se ha producido una ralentización en la venta de vehículos eléctricos. Muchas de las plantas de baterías de iones de litio que se construyeron no funcionan a plena capacidad debido a la insuficiente demanda.

Las decisiones de abastecimiento no pueden vivir aisladas; los departamentos de I+D, Calidad, Ingeniería y Operaciones deben trabajar en conjunto para validar cada elemento en el contexto del sistema completo. ’El objetivo no es la perfección, sino la predictibilidad, lo que requiere comprender cómo se comporta un material antes de definir un programa de producción.

The overconfidence trap: How to realign battery projects when optimism outpaces readiness

La planificación financiera converge con la hoja de ruta técnica

Uno de los riesgos que menos se toma en cuenta en la innovación de baterías es la presión financiera de un escalamiento apresurado. Muchas startups fracasan no porque su química sea deficiente, sino porque no tenían el capital o la paciencia para probar, iterar y robustecer sus procesos.

Las asociaciones estratégicas y los programas de financiamiento público pueden ser útiles. Las subvenciones del Departamento de Energía de EE. UU., las iniciativas de innovación en baterías de la UE y las plantas piloto con respaldo de los gobiernos pueden dar el respiro necesario para hacer bien las cosas. Sin embargo, el financiamiento debe estar vinculado a hitos técnicos, no a ambiciones comerciales.

Los cuatro pilares del abastecimiento resiliente de baterías

Tras años de trabajo con fabricantes y proveedores de materiales, hemos identificado cuatro principios rectores que reducen sistemáticamente el riesgo técnico:

  • Validar antes de escalar. Se deben realizar pruebas piloto en condiciones reales, no ideales.
  • Formar asociaciones interfuncionales. La contratación es un trabajo en equipo: las áreas de I+D, Operaciones y Calidad deben colaborar.
  • Simplicidad ante todo. Debemos centrarnos en uno o dos productos clave y no caer en una compleja red de ofertas diversificadas.
  • Probar todo bajo presión. Se deben modelar casos extremos. Simular la degradación. Debemos estar preparados para el peor de los casos.

Estamos entrando en una nueva ola de fabricación de baterías, definida no solo por lo rápido que podamos construirlas, sino por la inteligencia del proceso. El éxito será de quienes aborden el escalamiento como un desafío sistémico, anticipen los modos de falla antes de que se manifiesten y resistan la tentación de sacrificar la sostenibilidad a largo plazo por la velocidad de corto plazo.

La economía de las baterías no es solo se trata de lo que fabricamos, sino de lo que construimos con ello.

Steven Angel

de materiales para baterías, Ingeniero sénior de procesos

El Dr. Steven Angel aporta más de 14 años de experiencia en ingeniería de procesos y materiales, con énfasis en el desarrollo y control de calidad de materiales para baterías. Posee una licenciatura y una maestría en Ingeniería Química, y un doctorado en Ingeniería de Procesos. Steven ha desempeñado un papel clave en numerosos proyectos de materiales para baterías —entre ellos NMC, LFP, grafito y silicio— como líder de procesos, gerente de proyectos, gerente de interfaz y experto en la materia.

Ashleigh Warren

Especialista, Materiales para baterías

Ashleigh Warren es especialista en ingeniería de procesos de Hatch y ha estado contribuyendo a proyectos relacionados con materiales para baterías desde que obtuvo su título en Ingeniería Química. Su trabajo se ha centrado en el reciclaje de baterías, en particular de masa negra de NMC, y ha adquirido experiencia en purificación de grafito, refinación de precipitado de hidróxido mixto (MHP, por sus siglas en inglés) y procesamiento de materiales como carbón y fosfatos.

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