Replantearse el camino por seguir: cómo adaptarse al cambio climático

Actualmente, estamos en una encrucijada, tras haber transitado durante mucho tiempo un camino en línea recta. Hoy, una decisión equivocada podría desviarnos peligrosamente de nuestra trayectoria. Los desafíos climáticos están propiciando revisiones y ajustes en muchas áreas normativas y no normativas, incluidas prácticas sociales, científicas y de ingeniería. La confianza en la evidencia científica fundamental, el aumento de la conciencia del público, los cambios en el diseño y la construcción y los ajustes en la asignación de recursos son cuestiones que afectan las acciones contra el cambio climático.
Los ingenieros se han basado durante mucho tiempo en principios físicos y normas moldeadas por décadas de experiencia. Sin embargo, hoy nos encontramos en una etapa en la que la regulación mediante normas y códigos va muy rezagada con respecto a los avances científicos en lo relativo a las causas y consecuencias del cambio climático.
Desde el siglo XIX, nuestra capacidad para modelar y cuantificar el cambio climático ha avanzado espectacularmente. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) sigue siendo la fuente más autorizada sobre la ciencia del clima, sus repercusiones y las estrategias de respuesta. Sus Informes de Evaluación (IE) periódicos sintetizan los datos y modelos climáticos globales para orientar la política y la acción.
El IPCC proporcionó la base científica para el Acuerdo de París de 2015, el cual reunió a signatarios de 194 países y la Unión Europea en representación de prácticamente todos los países del mundo. El objetivo central del Acuerdo era reforzar la respuesta global al cambio climático. Se estableció como objetivo limitar la temperatura global a no más de 2 °C por encima de los niveles preindustriales y se desplegarán iniciativas para mantener el aumento por debajo de 1,5 °C.
El Sexto Informe de Evaluación (IE6) más reciente de IPCC fue finalizado en 2023. Incluye escenarios futuros que se emplean para representar proyecciones cuantificadas de las posibles condiciones climáticas sobre la base de múltiples factores, como emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
De forma alarmante, 2024 fue el año más caluroso jamás registrado, lo que nos acerca al umbral de 1,5 °C, y lo supera en algunos casos. Por esto, los escenarios más optimistas son cada vez más improbables. Como consecuencia, el enfoque global debe cambiar. Aunque la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero sigue siendo esencial, la adaptación se está volviendo igualmente crítica.
El camino que elegirá la sociedad es incierto. Cuanto más tiempo se mantenga la tendencia actual, más iniciativas climáticas se dirigirán inevitablemente hacia la adaptación, en contraposición a la aplicación de medidas preventivas y de mitigación. Además de poner énfasis en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, en iniciativas de captura de carbono y en otros avances tecnológicos, deberíamos priorizar una cuantificación más precisa de las condiciones climáticas futuras, con foco en implementar medidas de adaptación a una escala creciente.
Los códigos nacionales de Canadá para la construcción, la electricidad, la protección contra incendios y la energía se están actualizando continuamente para incorporar los datos climáticos cambiantes, en lugar de tomar exclusivamente las tendencias históricas como base. Entre los ejemplos de estas actualizaciones nuevas, se encuentran los patrones promedio a largo plazo de la temperatura y las precipitaciones, los extremos climáticos, las seis horas más calurosas de julio, la mayor acumulación de lluvia en un lapso de 15 minutos, y la ráfaga de viento máxima que una estructura puede resistir de manera segura.
Diversos países, provincias, ciudades, municipios, empresas de servicios públicos, organizaciones de infraestructura y entidades empresariales han comenzado a elaborar planes de adaptación climática (PAC) iniciales y a llevar a cabo evaluaciones de riesgo climático. Sin embargo, muchas otras organizaciones aún no han establecido un PAC con metas definidas y acciones concretas. La adaptación climática debe ajustarse a los riesgos, activos y limitaciones propios de cada organización. En la actualidad, muchas jurisdicciones exigen a las empresas públicas que divulguen periódicamente los riesgos relacionados con el clima, y cada vez son más las empresas privadas que siguen su ejemplo.
El proceso de evaluación de vulnerabilidades y adaptación climáticas suele pasar por varias etapas:
- Alcance: esta fase inicial incluye la identificación de la ubicación geográfica, la evaluación de la naturaleza y estado de los activos físicos, la revisión de datos climáticos históricos y experiencias pasadas, y la selección de escenarios climáticos y proyecciones de amenazas pertinentes.
- Identificación de riesgos: los riesgos climáticos se identifican evaluando la exposición de los activos a los peligros del clima y estimando su vulnerabilidad.
- Análisis y evaluación de riesgos: esta etapa implica el análisis de las probabilidades y potenciales consecuencias de los riesgos identificados, a lo que sigue la priorización de su tratamiento.
- Planificación y ejecución de la mitigación: los resultados de la evaluación de riesgos orientan la elaboración y aplicación de medidas de mitigación apropiadas.
Los efectos del cambio climático ya son visibles. A medida que nuestro mundo se siga calentando, la gravedad de estos efectos seguirá aumentando a un ritmo sin precedentes. Es imperativo que actuemos tanto para mitigar sus efectos como para adaptarnos a ellos.
Empresas de todos los sectores están definiendo objetivos para reducir sus emisiones de GEI mediante la elaboración de PAC y la ejecución de proyectos de descarbonización y resiliencia. Afortunadamente, no tienen que hacerlo solas.
Hatch aporta amplia experiencia en apoyar a clientes de todo el mundo con iniciativas climáticas y ha contribuido a múltiples proyectos en los sectores de metalurgia, energía e infraestructura. Desde evaluaciones tempranas y estudios de factibilidad hasta implementaciones a gran escala, ofrecemos soluciones prácticas y orientadas a resultados. Tanto si está desarrollando una estrategia de descarbonización para toda la empresa como planes de acción detallados y específicos para cada sitio, aportamos los conocimientos técnicos y el apoyo práctico necesarios para convertir los objetivos en realidad. Comuníquese con nosotros para conocer nuestras soluciones para el cambio climático.
