Reconvirtiendo la red de energía: cómo Australia puede lograr cero emisiones netas con un enfoque diversificado

Escrito por Simon Malin|2 de diciembre de 2024

Flipping the grid strategy

Australia se encuentra en un momento crucial en su camino hacia un futuro con cero emisiones netas. A medida que se intensifica el debate político en torno al mejor camino a seguir, se necesitan soluciones audaces e innovadoras. La estrategia de “reconvertir la red” se centra en transformar el sistema eléctrico del país’ para abandonar su profunda dependencia de los combustibles fósiles y darle protagonismo a las energías renovables.   

Conseguir este objetivo exige una estrategia que abarque todas las tecnologías disponibles—solar, eólica, nuclear, gas y almacenamiento—y que al mismo adopte una postura ideológica neutral en cuanto a las políticas energéticas. De este modo, Australia puede crear una red eléctrica resiliente y diversificada, capaz de resistir las fluctuaciones globales de oferta y demanda. 

Más allá de las soluciones energéticas estandarizadas 

El avance de las energías renovables se ha acelerado en los últimos años, y con justa razón. La energía solar y la eólica ofrecen alternativas más limpias a los combustibles fósiles y su rentabilidad las ha hecho muy atractivas. Pero no’ existe una solución universal y, aunque las energías renovables deberían ser el eje central del futuro energético de Australia’, no pueden ’abastecer al país por sí solas. 

La energía solar, si bien es económica, se ve limitada por la variabilidad de sus máximos de producción. La energía eólica, tanto terrestre como marítima, plantea dificultades similares en cuanto a estabilidad. Se necesita una estrategia más equilibrada—, en la que las energías renovables ocupen un lugar central, pero se complementen con otras fuentes como el gas, la energía nuclear y la hidroeléctrica. Esta matriz energética diversificada garantizará que Australia pueda satisfacer sus necesidades energéticas y mantener al mismo tiempo su resiliencia frente a las fluctuaciones de los mercados energéticos mundiales. 

Adoptar la diversidad tecnológica para fortalecer la red 

Reconvertir la red requiere diversificación, no solamente en las fuentes energéticas, sino también en términos de ubicaciones geográficas y tecnología. A pesar de los costos elevados de la energía eólica marítima, sus ventajas, como la proximidad de grandes infraestructuras de transmisión y una generación más constante, la convierten en una importante contribución para el futuro ’energético de Australia.  

Necesitamos la capacidad y la diversidad de suministro que puede proporcionarnos la energía eólica marítima. Este enfoque se aleja del “modelo tradicional de generación”, en el cual son plantas eléctricas centralizadas las que distribuyen la energía, para acercarnos más a una red descentralizada. La energía eólica marítima presenta patrones de generación distintos a los de la eólica terrestre y no sufre de las limitaciones de disponibilidad de terrenos en tierra. Un sistema distribuido de manera más amplia aumenta la seguridad energética y permite una mayor flexibilidad para hacer frente a los peaks de demanda. 

El papel del gas y la energía nuclear en la transición al cero neto 

En la red energética reconvertida, las energías renovables, como la solar y la eólica, se complementarán con fuentes flexibles y disponibles que pueden cubrir los vacíos cuando disminuye la generación renovable. Las centrales eléctricas a gas desempeñan un papel clave como tecnología de transición, sobre todo ahora que Australia está eliminando gradualmente la generación a carbón. Aunque el hidrógeno verde es prometedor como fuente de energía del futuro’, en la actualidad es demasiado caro para utilizarse a gran escala en la generación de electricidad. El gas mantiene su importancia porque necesitamos un medio que sirva de puente hasta que la tecnología sin emisiones de carbono y el almacenamiento puedan cubrir plenamente la demanda. 

Otros países han integrado exitosamente la energía nuclear como parte de una matriz energética diversificada. Tradicionalmente, esta integración ha sido como energía de carga base, pero en Australia se necesitan grandes inversiones en infraestructura, capacitación, marcos normativos y consenso político para adoptar plenamente la energía nuclear. Por lo tanto, sería una posibilidad a largo plazo y no una solución inmediata. Si Australia adoptara la energía nuclear, podría servir como una valiosa herramienta que trabaje de la mano con la generación renovable para satisfacer tanto la carga base como los periodos de máxima demanda sin depender de los combustibles fósiles. Vale la pena estudiar públicamente la posibilidad de crear una matriz energética diversa sin emisiones de carbono en Australia. 

Almacenamiento: el eslabón perdido en un futuro energético renovable 

Uno de los mayores obstáculos para lograr una red de energía totalmente renovable es la falta de soluciones de almacenamiento de bajo costo y larga duración. Aunque Australia ha avanzado mucho en el almacenamiento de corta duración, por ejemplo con baterías de iones de litio que permiten trasladar la generación solar de sus peaks de mediodía a las primeras horas de la noche, estos sistemas aún no son lo suficientemente rentables para almacenar energía durante un ciclo completo de 24 horas. El almacenamiento de larga duración es el eslabón perdido; sin un sistema de almacenamiento adecuado, las energías renovables no pueden alimentar de forma confiable la infraestructura y las industrias esenciales las 24 horas del día. 

Para cerrar esta brecha es necesario invertir en una amplia matriz de tecnologías de almacenamiento, que incluya baterías y plantas hidroeléctricas de bombeo, para apoyar la generación renovable fluctuante. Al combinar soluciones solares, eólicas y de almacenamiento, Australia puede construir un sistema de generación eléctrica que cubra la mayor parte de sus ’necesidades de energía a corto plazo. Sin embargo, hasta que el almacenamiento de larga duración sea más asequible, los combustibles fósiles como el gas seguirán siendo importantes para garantizar la estabilidad de la red durante los periodos de máxima demanda. 

Despolitizando la política energética para avanzar juntos 

Quizá el aspecto más importante sea la necesidad de despolitizar el debate energético en Australia. El país ha sido atravesado por intensas disputas políticas sobre el futuro de su escenario energético, especialmente por tecnologías controvertidas como la energía nuclear y la eólica marítima. Sin embargo, estas divisiones son contraproducentes para lograr el objetivo de cero emisiones netas. Deberían considerarse todas las fuentes de energía, y los responsables de formular las políticas deben centrarse en los imperativos tecnológicos y ambientales y no en la retórica partidista. 

El futuro energético de

Australia’ debe construirse sobre una planificación bipardista de largo plazo que trascienda los ciclos electorales. Esto exige que quienes formulan las políticas adopten una visión holística sobre la matriz energética, que incorpore las energías renovables, los combustibles fósiles y las tecnologías emergentes como el hidrógeno y las soluciones nucleares avanzadas (como los SMR). El Operador del Mercado Energético Australiano (AEMO, por sus siglas en inglés) ya desempeña un papel crucial en la planificación energética a largo plazo a través de su Plan de Sistema Integrado (ISP, por sus siglas en inglés). Este proceso debería protegerse aún más de las injerencias políticas para garantizar un camino coherente y estratégico. 

Un futuro resiliente y descarbonizado a nuestro alcance 

El camino de

Australia’ hacia la neutralidad de carbono es complejo’, pero se puede lograr con la estrategia adecuada. En Hatch, nuestra visión de una red eléctrica reconvertida, en la que las energías renovables sean el componente central y se apoyen en una matriz diversa de fuentes energéticas y soluciones de almacenamiento, ofrece una hoja de ruta pragmática y resiliente. Al adoptar la diversidad tecnológica, despolitizar la política energética e invertir en almacenamiento de larga duración, Australia puede construir un sistema energético que cumpla sus objetivos de descarbonización y garantice la seguridad energética de las generaciones futuras.  

Es hora de actuar ahora. 

Hatch está mejorando el conocimiento público sobre las diversas opciones de generación disponibles y sus respectivos costos y beneficios. Al fomentar una industria bien informada’, estamos empoderando a los expertos y a la población en general para que, colectivamente, tomen mejores decisiones para nuestro futuro energético sostenible. Visite nuestra página informativa para saber cómo estamos respondiendo a la transformación energética y promoviendo un futuro con menos emisiones de carbono. 


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